Mermelada de cerezas picotas
El resultado de esta receta es una mermelada con mucho cuerpo y un sabor buenísimo.
Postres y Repostería
Mermelada casera paso a paso: mermelada de fresas, de melocotón, de higos, de cerezas picotas y de kiwi, con el punto exacto.
Una mermelada combina fruta, azúcar y pectina. El azúcar ayuda a conservarla y la pectina le da consistencia, pero la cantidad de azúcar por sí sola no garantiza una conserva estable a temperatura ambiente. La fruta que va justa de pectina, como la de fresas o la de melocotón, agradece un chorro de limón o un trozo de manzana.
Para saber si está, el plato frío: una gota en un platillo de la nevera debe arrugarse al empujarla con el dedo. Con higos y cerezas el punto llega antes, porque son más densas: la mermelada de higos y la de cerezas picotas. Y hay frutas que dan mermeladas poco vistas, como la de kiwi o la de nopales.
El resultado de esta receta es una mermelada con mucho cuerpo y un sabor buenísimo.
Receta para hacer mermelada de melocotón (de los amarillos) de manera totalmente tradicional.
Cuando es época de fresas, no lo dudes y prepara con ellas una mermelada para usar en tus desayunos, una receta sana y fácil de hacer.
El kiwi aporta a nuestro organismo vitamina C y nos aporta beneficios en el sistema nervioso y circulatorio.
El nopal es el conocido como higo chumbo, con esta receta te mostramos como preparar mermelada de nopales.
El membrillo es una fruta baja en calorías, pero en este caso al ir acompañado de azúcar para hacer el dulce, se convierte en una receta de alto valor calórico.
El comienzo del otoño es una buena época para hacer mermeladas, aquí te ofrecemos una receta de mermelada de higos.
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Las compotas son lo mismo con mucho menos azúcar y sin conservación larga. El resto, en postres y repostería.
Una proporción habitual es de 600 a 800 gramos de azúcar por kilo de fruta, ajustada al dulzor de esta y a la receta. Si se quiere guardar a temperatura ambiente, hace falta seguir una receta de conserva probada y su tratamiento indicado. Con menos azúcar, se guarda en la nevera y se consume pronto.
Con la prueba del plato frío: se pone una cucharadita en un platillo que estaba en la nevera y se espera un minuto; si al empujarla con el dedo se arruga y no se junta de nuevo, ya está. Con termómetro, el punto son 104 o 105 grados.