Trucos de Cocina Recalentar y aprovechar
Cómo recalentar pizza sin que quede blanda
La sartén es mejor que el microondas y casi mejor que el horno. Tres métodos con tiempos, y el truco de las gotas de agua tapadas.
Cómo se prepara
El microondas calienta la pizza desde dentro y convierte el vapor atrapado en la masa en agua: por eso sale caliente, gomosa y triste. Todo lo que funciona busca lo contrario: calor seco por abajo.
La sartén, el mejor método
- Sartén antiadherente en seco, sin aceite, a fuego medio.
- Ponemos la porción y la dejamos 2 minutos hasta que la base cruja. La levantamos con una espátula para comprobarlo.
- Ahora el truco: echamos dos o tres gotas de agua en un hueco libre de la sartén —no sobre la pizza— y tapamos 1 minuto. El vapor funde el queso de arriba mientras la base sigue tostándose.
- Destapamos y servimos. Base crujiente, queso fundido: mejor que recién hecha, según mucha gente.
Horno o freidora de aire
Horno a 200 grados, la pizza directamente sobre la rejilla o sobre una bandeja precalentada, 5 a 8 minutos. Si la ponemos sobre una bandeja fría, la base se hace al vapor mientras la bandeja se calienta y perdemos el crujiente.
En freidora de aire, 180 grados durante 3 o 4 minutos. Es rápido y funciona muy bien, aunque en porciones grandes los bordes se resecan.
Si solo tenemos microondas
Ponemos un vaso de agua al lado dentro del microondas: absorbe parte de la energía y evita que la masa se acartone. Calentamos a media potencia 45 segundos. No quedará crujiente, pero será comestible.
Guardarla bien es media batalla
La pizza sobrante va a la nevera en un recipiente hermético o envuelta, con papel de cocina entre capa y capa si apilamos porciones: absorbe la condensación, que es lo que empapa la masa. Dos o tres días. Congelada, hasta dos meses, y se recalienta directamente sin descongelar.
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